TECNICAS DISCIPLINARIAS APROPIADAS PARA LAS DIFERENTES EDADES[1]

15-20 MESES.

Dé los primeros pasos para establecer el significado del sí y del no. Nos espere que el niño obedezca órdenes sofisticadas. No utilice la privación como castigo ni aplique ningún tipo de castigo físico a esta edad.

2 AÑOS.

La diversión y la distracción son a esta edad quizás los mejores métodos para evitar que el niño cometa travesuras. Manténgales siempre muy ocupado. El sí y el no vigorosos y las órdenes de hacer y de no hacer deben ser cumplidas, aunque a esta edad funcionarán mejor los métodos indirectos, tales como la distracción. Conceda más independencia, especialmente en actividades tales como el comer y el vestirse. No fuerce las cosas.

3 AÑOS.

A los niños les gusta complacer a sus padres a esta edad y cumplir las reglas. Su aplauso, signos de aprecio, ánimo y conducción serán de utilidad. Haga las órdenes muy detalladas y específicas. Pueden introducirse ahora pequeñas tareas. Sea amable.

4 AÑOS.

Es de nuevo una etapa rebelde. Las alabanzas y las censuras son menos eficaces que a los tres años. Son necesarias órdenes directas. Comience a introducir ideas sobre lo que lo que está bien y lo que está mal. Pueden usarse pequeños castigos, tales como permanecer de cara a la pared o quedarse sin postre. Asegúrese de que el niño sabe por qué se le castiga. A esta edad les resulta difícil relacionar la caus y el efecto del castigo y a menudo se sienten tratados injustamente. Ahora comienzan a gritar el “¡No es justo!”. Puede parecer que son desobedientes, cuando a veces es que simplemente se han olvidado de las instrucciones.

5 AÑOS.

Necesita y desea mucha supervisión y que se le dirija con el sí y el no. En ocasiones es posible apelar en esta edad a los rudimentos de su conciencia, aunque no siempre. Responderán a la alabanza y el aplauso mucho mejor que a la censura. Repita varias veces las órdenes. La repetición es ahora muy importante. No le ponga en ridículo delante de  otros niños. Esto rige a partir de ahora y durante oda la adolescencia.

6 AÑOS.

A menudo responden con un “No” inmediato y después lo hacen. Explíquele por qué se le castiga o se le premia. El niño entenderá y responderá. Puede apelar algunas órdenes a su razón si son bastante sencillas. Déle tiempo para responder a las órdenes y evite pedir un cumplimiento inmediato. Los métodos indirectos dan mejores resultados. Al niño le gusta sentirse en cierto sentido dueño de su propio rumbo.

7 AÑOS.

La razón dl niño comienza a emerger y puede recurrir usted a ella al pedirle algo. “Limpia tu habitación por que está hecha un revoltijo” no tiene ningún sentido para un niño de cuatro años, pero sí para uno de siete. Sin embargo hay que decirles varias veces lo que tienen que hacer; a veces sufren de amnesia instantánea y necesitan constantes recordatorios. Explíquele lo que hay que hacer, recuérdeselo después, luego otra vez y así sucesivamente, castigando sólo el incumplimiento repetido. La falta de resolución es propia de esta edad.

8 AÑOS.

El niño ya razona bastante. Explique su caso con claridad y no se meta en largos e innecesarios argumentos. Fije reglas, espere que el niño las siga y haga que el castigo sea una consecuencia automática de la mala conducta. Ofrezca muchos incentivos, tienen un enorme significado a esta edad. No le hable con aires de superioridad pues ya no le gusta sentirse un bebé. Haga mínimas las instrucciones y deje que el niño sienta que pude resolverlo él mismo; por ejemplo, no le diga lo que tiene que ponerse, sino simplemente “¡Vístete!”.

9 AÑOS.

El niño aprende a plazar sus responsabilidades. Comienza la edad de la inteligencia. Tenga cuidado. Vigile las mentiras y castíguelas. Quítele hoy esta costumbre o se convertirá en un grave problema durane la adolescencia. Ahora se necesitan intercambios psicológicos más sútiles; el niño responderá también más a su lenguaje corporal, a sus gestos y sus sonrisas.

10 AÑOS.

Los niños tienden a comportarse mejor cuando tienen diez y once años. Pero no se meta en largos y pesados argumentos. Deberán tener claras cuáles son sus responsabilidades y asumir las consecuencias por no cumplirlas. Todavía necesitan muchos recordatorios. Les gustará agradar a sus padres y ser considerados buenos. Ahora comienza el deseo de servicio a la comunidad fomentársele.



[1] DAVID CARROLL. LA VIDA INTERIOR DEL NIÑO.

 

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