*Juan Ramón Moncho
Ello da sentido a mi trabajo, es con
las pocas cosas que se tiene una alegría en esta profesión, el
ver que no se le priva al niño de su padre ni al padre de su hijo,
derechos inalienables y que, aún hoy día,
por razones más ideológicas
que científicas, se mantiene en muchos casos la custodia monoparental. En
este sentido, me entristecía y me entristece mucho ver a hombres
divorciados con el clásico régimen de fin de semana alternos pasando
horas y horas solos esperando que llegue el ansiado fin de semana para
estar con sus hijos. Hemos
conseguido algunas sentencias de custodia compartida y
la verdad es que el estado tanto de los
de los niños en todos los
casos ha sido a mejor tanto académicamente como afectiva y
emocionalmente.
Por tanto el llamado y ansiado
“interés del menor” está
claramente más protegido con esta modalidad de custodia compartida, pero
para ello es siempre necesario hacer una valoración
pericial por una parte
de las circunstancias personales y
por otra de las
materiales concurrentes en el caso concreto para
la adopción de la medida .
Juan Ramón Moncho Pastor.
Otoño 2010. *Joaquín Cabrera *Jorge Martínez La
conclusión de que nos encontramos ante un funcionamiento arcaico y que,
por desgracia, no tiene visos de solucionarse. Nos
encontramos ante una rama del Derecho donde dos y dos nunca suman cuatro,
porque afloran sentimientos muchas veces enfrentados y la mayoría de las
ocasiones no bien canalizados: las partes, muchas veces mal aconsejadas
por nosotros mismos, convierten el proceso en una lucha personal donde no
reparan en las consecuencias que pueden padecer los niños. Parece más
importante destruir que construir y, por desgracia, se consigue muchas
veces. Las
cuestiones emocionales, el futuro de un niño, sus relaciones, no pueden
ser resueltas meramente con argumentos jurídicos. Es preciso una auténtica
actuación multidisciplinar donde el juez sea el último eslabón, siendo
mucho más importante la labor que puedan desempeñar mediadores, psicólogos,
trabajadores sociales, abogados, etc., actores que deben dar al juez
"luz y taquígrafos" para que, realmente, la labor judicial sea
efectiva. En caso contrario nos encontramos con la situación actual,
donde los jueces siguen las inercias y deciden muchas veces en cinco
minutos la vida futura de padre, madres y niños. Entiendo
que es necesaria una reforma de nuestro sistema, no respecto a las
cuestiones de fondo sino respecto al procedimiento. Así, resulta de vital
importancia que se fomente la mediación familiar, que tenga vinculación
para las partes y que el juez pueda conocer el desarrollo de dicha mediación.
Con una mediación sólida, cambiando la cultura de la confrontación por
la del diálogo, se reducirán los procedimientos judiciales en un
porcentaje muy elevado, no teniendo ninguna de las partes la sensación de
vencedor o vencido. Y ello incluso más allá de la custodia compartida,
en la que creo profundamente. También
resulta preciso que se aclare de una vez por todas, la cuestión relativa
a los equipos psicosociales: que se unifiquen criterios sobre su
funcionamiento, que se sepa quien actúa, en qué concepto... En
definitiva, que se les dote de garantías, garantías que harán que su
labor eficiente y, al igual que la mediación, elimine conflictividad en
el futuro. Y, por último, resulta preciso eliminar el componente económico de estos procedimientos. Si una de las partes conoce los beneficios económicos que puede obtener en un pleito contencioso no dudará en acudir al mismo, aún a riesgo de "dejar cadáveres" por el camino. Por tanto, también es necesario que los procesos de Familia sean, plenamente, de Familia, y no se conviertan en un debate sobre lo que gana uno u otro progenitor o lo que gasta o de deja de gastar un niño. Es
preciso evolucionar hacia un sistema en el que la cultura del acuerdo se
imponga a la cultura del conflicto, donde la resolución del juez sea el
resultado de la labor de varios intervinientes que guíen a las partes
hacia la consecución de acuerdos. Se esa forma, no se perderán más
generaciones de niños y niñas".
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Antonino Machancoses Herrera Colegiado
nº PV07863 |
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